Por qué elaboramos Fundamental Hydrogel en una planta habilitada por ANMAT
Qué significa que un establecimiento esté habilitado por ANMAT, dónde se elabora Fundamental Hydrogel y por qué mostramos el número de habilitación real.
Por XYXY · · 4 min de lectura · Actualizado el

En Argentina, cualquier producto de higiene personal y cosmética se rige por la Resolución 155/98, que exige que la elaboración se haga en un establecimiento habilitado por ANMAT. No es un sello de marketing ni una decisión que tomamos por diferenciarnos: es un requisito legal. Que sea obligatorio no significa que todos lo cumplan, y desde afuera es difícil saberlo. Por eso preferimos mostrar los datos para que cualquiera los pueda chequear.
Qué es ANMAT y por qué existe esta regulación
ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) es el organismo estatal argentino que regula, entre otras cosas, la producción de cosméticos y productos de higiene personal. Su función no es aprobar cada fórmula individual antes de salir a la venta — como sí ocurre con los medicamentos — sino garantizar que el establecimiento donde se elabora el producto cumple con condiciones sanitarias, de trazabilidad y de control de calidad mínimas. La Resolución 155/98 es el marco específico que regula productos de higiene personal, cosméticos y perfumes, y establece qué controles son obligatorios en cada etapa: desde la materia prima que entra a la planta hasta el envase que sale.
En la práctica, esto significa que un establecimiento habilitado no puede simplemente mezclar ingredientes en una cocina industrial y embotellar. Tiene que demostrar controles de calidad documentados, personal técnico responsable y procesos que se puedan auditar.
Dónde se hace Fundamental Hydrogel
Fundamental Hydrogel se elabora en DERMOLAB S.A., un establecimiento habilitado por ANMAT bajo la Disposición N° DI-2024-8839-APN-ANMAT#MS, Legajo N° 2488. Esa habilitación cubre el proceso completo: elaboración, fraccionamiento y envasado, no solo una parte del proceso tercerizada a otro lado sin el mismo nivel de control.
Elegimos trabajar con una planta habilitada desde el primer producto, no como un paso que se suma "cuando la marca crezca". La razón es simple: la habilitación no es algo que se pueda agregar después sobre una fórmula que ya salió al mercado sin ese respaldo. O se hace bien desde el primer lote, o no se hace.
Qué implica en la práctica, más allá del papel
Un establecimiento habilitado tiene controles de calidad obligatorios en distintas etapas: análisis físico-químico de la fórmula terminada, control microbiológico (para descartar contaminación por bacterias, hongos o levaduras) y estudios de estabilidad, que verifican que el producto mantenga sus propiedades durante el tiempo que promete su vida útil, y no solo el día que sale de fábrica.
Antes de llegar a producción a escala, la fórmula pasó por Laboratorios Biomic S.R.L., un laboratorio independiente de la marca. Estos fueron los resultados:
- Irritación dérmica: índice 0,00 en 20 voluntarios. No irritante.
- Sensibilización (RIPT, 28 días): 0,00. No sensibilizante.
- Estabilidad acelerada: estable durante 2 años a temperatura ambiente.
- Control microbiológico: conforme a la Disposición ANMAT 1108/99.
Vale aclarar qué miden y qué no: son estudios de seguridad y estabilidad, no de eficacia. Dicen que el producto no irrita, no sensibiliza y se mantiene estable; no dicen cuánto reduce el brillo en cuatro semanas. Lo aclaramos porque es exactamente la clase de diferencia que el marketing de cosmética suele borrar.
Por qué lo contamos con el número de habilitación
Porque una afirmación como "aprobado por ANMAT" o "producto testeado dermatológicamente", sin ningún dato verificable detrás, no dice absolutamente nada — y sin embargo aparece en el marketing de innumerables marcas de cosmética en Argentina y la región. Cualquiera puede escribir esa frase en un envase. Lo que no cualquiera puede mostrar es el número de disposición real, el nombre del establecimiento y el legajo, porque esos datos son verificables públicamente y, si están mal, se puede desmentir en minutos.
Preferimos ese nivel de exposición antes que una frase genérica que suena bien pero no se puede chequear. Es la misma lógica que aplicamos al resto de la marca: si algo se puede decir con un dato concreto en vez de con una frase vaga, lo decimos con el dato. No porque seamos más transparentes por naturaleza, sino porque creemos que en una industria donde la mayoría de las afirmaciones no se pueden verificar, mostrar la que sí se puede verificar es, en sí mismo, un diferencial.
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